domingo, 29 de noviembre de 2015

Dibuja mis versos

XV
Quítale las mordazas
a mi piel
con tus manos.


VIII
Soy un pincel en tus manos,
capaz de tatuar sentimientos
en la piel y besos en el alma.


MMXV
Dicen que en una rosa 
caben todas las primaveras.
Yo digo que es mentira,
hay más primaveras encerradas
en tus ojos cuando me miran.


VIII
La cerveza
en los labios
y mi piel 
en sus manos.


XIII
Te encargaste de cuidar
mis cenizas y así
pude resucitar como
ave fénix.
Con la certeza de que
tú siempre cuidarás
mis alas.


VIII
Esta noche voy a escribir
una poesía con acuarelas
sobre tu espalda.


MMXV
Tú el pincel
y yo la tinta.


VIII
Fuiste capaz de enamorarme
con una mirada
y de salvarme,
con un beso.


XI
El sabor de tus labios 
se impregna en mi piel
como el mejor de los aromas.



viernes, 23 de octubre de 2015

Poesía, tú

Yo la esencia de tu vida,
tú la armonía de mis sentidos.
Poesía es cada vez
que tú me miras,
que tú me besas,
que tú me acaricias.




jueves, 15 de octubre de 2015

Mi primavera, tú

Las hojas caen a mi alrededor
pero no las veo,
vivo en una primavera continua
desde que quisiste entrar a mi vida.

Dices que soy la esencia de tu vida
y yo no sé que decir
porque me dejas sin palabras,
palabras que se convierten en sonrisas.

Eres el motivo de mi felicidad,
el motivo por el que mis poesías
se convierten en cartas en verso
con declaración de intenciones.

Porque la poesía no es poesía,
poesía es cuando tú sonríes
o cuando simplemente, me miras.
Como dice Bécquer, poesía eres tú.

Le has devuelto luz a mi vida
y ternura a mi alma.
Una luz infinita
que nunca me deja a oscuras.

Contigo, los días se visten
con una carcajada
y las noches, con un baile infinito
de besos y miradas.

Noches en las que mi cuerpo
se vuelve erotismo puro
por las caricias que envuelven
tus manos a mi piel.

O incluso, noches en las que
sólo me basta tu sola presencia.
Porque solo tú, eres capaz
de llenar mi alma.

En mi piel afloran los sentimientos
que me provocas, esos que son
sólo tuyos y míos,
nuestros.

Puedo soportar una tormenta encima
siempre que tú estés a mi lado
y volar con el viento en contra
si vuelas conmigo.


Dicen que en una rosa
caben todas las primaveras.
Yo digo que es mentira,
hay más primaveras encerradas
en tus ojos cuando me miran.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Ocho veces quince

Lo mejor de mí eres tú,
porque antes de ti
no había nada
y si había,
eran lágrimas.

Todo lo negro
que a veces
se vuelve gris
tú no lo haces blanco,
me lo conviertes en arcoiris.

Sólo he necesitado tus manos
para cerrar mis cicatrices,
esas que aún sangraban
pero contigo,
todo cambia.

Cambia mi vida
y mi cara se viste de sonrisas,
sonrisas que llevan tu nombre.
Y todas tus caricias
las guardo bajo las sábanas.

Bajo las sábanas me desvistes
a la vez que me vistes
con cada uno de tus besos
y tus miradas,
y me haces sentir plena.

No pienses que me he olvidado
de tus caricias porque ellas
me erizan la piel
a la vez que me tatúan
tu amor en el cuerpo.

Dejo el tiempo en tus manos,
mi vida ya es tuya.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Pincel en tus manos

Soy un caos, una tempestad,
un vorágine en el océano.
En cambio tú,
eres mi calma, mi eufonía.

Soy un pincel en tus manos,
capaz de tatuar sentimientos
en la piel y besos en el alma.

Déjame beber el café de tus ojos
y la miel de tus labios
que quiero abrazarte en las noches.

martes, 1 de septiembre de 2015

Háblame de cerveza

Llegas y me salvas,
y te quedas,
y aguantas.
Joder que si aguantas.

Te pido que me hables de cerveza
y tú, en cambio, te la bebes
y después me besas.
Me haces adicta a ti,
a tus besos de cerveza
y a los que no son cerveza.

Me haces bailar la vida
en tus brazos
y contemplar las estrellas
en tus ojos.
Cuento de ocho en ocho
los lunares de tu espalda.

Voy a robar todos 
los relojes del mundo y 
parar el tiempo mientras 
jugamos con el día y la noche.
Y nos dedicamos a querernos
debajo de las sábanas.

E, incluso, sin ellas
porque desde ti,
ya no hay frío,
no hay miedo.
Sólo hay primaveras
y veranos, y tú.

Mi piel es un lienzo
donde tus manos son capaces
de borrar todas mis cicatrices
y pintar el vivo retrato
de la felicidad junto al paraíso.
Tú, la tinta de mi vida.

Somos capaces de ser un libro
y contar una historia.
Yo las páginas, y tú las letras.
Yo un ave fénix
que sólo tú
fuiste capaz de resucitar.

Busco y no me encuentro,
te busco y me encuentro.
Yo, que nunca callo,
vienes tú y me dejas sin palabras
pero también,
con las manos llenas.

Cuenta de quince en quince
todos los besos
que voy a darte
y de trece en trece,
todos los te quiero
que dicen mis besos.




lunes, 13 de julio de 2015

Miedo en sus pupilas

Dicen que el corazón
no es de quien lo rompe
sino de quien lo repara.
Y yo, quería curar su corazón.

Me gustaba todo de ella,
hasta sus cicatrices.
Esas que ella misma,
se abría más y más.

Tú,
si tú.
Estoy enamorado de tus cicatrices,
de tus batallas perdidas.

Cuando la miras
sólo ves miedo en sus ojos,
y en sus pupilas,
un destello de esperanza.

Quiere perder el miedo
pero no sabe cómo,
no sabe caminar si no es
con el miedo de la mano.

Él rompió tus ilusiones
y yo sólo quiero
abrazarte en las noches,
bailar en tus labios.

Te cortaron las alas.
Te presto las mías,
te enseño a volar de nuevo
si me dejas.

Deseaba curar su corazón,
reparar sus alas rotas.
Anhelaba todo de ella,
sus infiernos, todo.

La miro y cuento los segundos
y a la vez,
se me para el tiempo.
Y entonces, me mira.

Mi sonrisa se altera,
se inquieta.
Miras diferente,
tus pupilas brillan.

Y entonces,
puedo abrazarte de noche,
bailar con tus besos
y volar en tu sonrisa.

Enamorarse del infierno de alguien
es algo así
como querer de verdad.


Y yo me enamoré de sus demonios
y ella, de mis alas.

domingo, 28 de junio de 2015

Llegaste con café

Quiero empezar una poesía
hablando de ti
pero no sé cómo
ni de qué hablar.

Podrás llamarme idiota
pero ya sabes que nunca
se me dieron bien los comienzos.

Yo era un desastre,
un caos
y tú,
llegaste como mi salvación.

Te conocí de la manera
en que pensé que no
llegaría a conocerte.

Tampoco pensé
en llegar a conocerte,
pero llegaste
y te quedaste.

Era de noche y no
mi mejor noche, pero
luego sí, cuando te vi.

Tus ojos eran como el café,
como el de mis mañanas,
oscuro.
Pero iluminaban.

Tus manos eran
lo suficientemente protectoras
para cuidar mis miedos.

Los cuidabas tan bien
como mis sonrisas,
esas que aparecían
después de mil besos.

Quiero que sepan
como conseguiste
que me quisiera de nuevo.

Porque dejé de quererme,
sólo me lloraba,
me gritaba,
me rompía.

Lloré al romperme,
me rompí
porque me hicieron grietas.

Y llegaste tú de noche,
con tiritas en los ojos
para mis cicatrices,
para sanarme.

Erizabas mi piel
como el frío,
pero con efecto calor.

Me querías sin herirme,
con tus ojos,
con tus manos
y tu boca.

Llegaste a tiempo
para salvarme
antes de caer.


De noche,
pero viniste.




martes, 23 de junio de 2015

Trizas de mí

Te quiero, me besas, te beso, me quieres, te extraño, me abrazas, en la distancia, te tengo, me sueltas, te sueño, sin tenerte, vuelves, te quiero, me hieres, lo siento, tus palabras, me quemas, me congelo, me aprietas, me rompo, ¿me quieres?, tu pregunta, te quiero, juegas, disparas, me hieres... Mi corazón, cenizas... Mi alma, dormida...

Sensaciones en armonía

Una mirada, un beso, mil caricias, deseo bajo la piel, calor entre las sábanas, sueños en cada pestaña, melodía en cada suspiro, latidos, reloj a deshora, exaltaciones acompasadas, y no tan acompasadas, tú inquieto, yo desesperada, el clímax... En nuestras manos.

lunes, 22 de junio de 2015

#minicuentos

Mentimos con certeza y decimos verdades entre broma y broma.


Eran como el ratón y el gato.
Jugaban a comerse a besos y ahogarse en caricias.


En el momento que supo de su existencia la quiso. Y perdonó todos sus errores antes de cometerlos.


A veces sólo necesitas que te besen las cicatrices para querer de nuevo.


Te regalo mis suspiros, mi aire y mi tiempo.
Los besos, ya los tienes.


Lo más sensato que hizo fue enamorarse de su locura.


Cada vez que miraba el cielo recordaba la profundidad de sus ojos.


No necesitaba espejos cuando podía reflejarse en el ámbar de sus ojos.
Juntos eran metáfora.


Enamorarse del infierno de alguien es algo así como querer de verdad. Y él se enamoró de sus demonios.


El viento se enamoró de la rosa. Todas las mañanas volaba junto a su vera para poder acariciarla.


Cuando crees que han terminado de romperte el corazón aparece alguien que lo convierte en cenizas.


El sol vivía enamorado de la luna pero nunca encontraba el momento para declararse.


Malgastaba el tiempo, perdía la calma pero, merecía la pena, merecía por ella.


La deshojó como a una margarita para saber si lo quería y, acabó consiguiendo lo contrario.


No eres tú, tampoco yo. Somos nosotros, no encajamos.


Su piel iluminaba más que cualquier farola en mitad de la noche.


"Sin poesía no hay ciudad". No hay corazones sin cicatrices.


Le dijeron que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer pero él quiso arriesgar.


Nuestra historia era como la del Principito y su rosa, difícil de comprender.


Esta quimera no atiende a razones ni entiende de héroes o villanos. Atiende a la melodía de su voz, entiende del compás que marca.


Siempre esperaba a mañana pero, ese mañana, nunca llegaba.



martes, 12 de mayo de 2015

Vidas pasadas

I

Gira el tiempo, quiero recordarme gata.

Éramos gatos.
Yo,
una siamesa desconfiada
y tú,
un bengalí de ojos verdes.

Segura de ti,
insegura de mí.
Y perdimos siete vidas
de un tiro.


II

Gira el tiempo, evoquemos nuestro universo.

Éramos planetas 
destinados a encontrarse 
y no tocarse.
Tan afines
como rivales.

Yo Venus y tú Marte,
yo el amor y tú la guerra.
Y dimos
en la diana del odio,
nos perdimos en el abismo.


III

Gira el tiempo, déjame revivir el miedo.

Fuimos ángeles un tiempo
pero tú, 
quisiste revelarte
y desechaste mi corazón.

Bajaste al infierno con mi corazón,
pues ya no era mío
sino tuyo.
Y se convirtió en cenizas.


IV

Gira el tiempo, voy a invocarte.

Te necesito gato,
Marte
y ángel.

Gato
para arrancarte mis vidas,
Marte
para quitarte los dardos
y ángel
para guardar mis cenizas.


V

Gira el tiempo, ya no dueles.

Vuelvo con siete vidas,
los dardos
y las cenizas.

He matado mis vidas
con tus dardos 
y las he cubierto de cenizas.

Soy inmune a ti.

lunes, 4 de mayo de 2015

La silueta de Eros

Odio los días de lluvia
en los que no hay palomitas
y tampoco
están tus besos.

Echo de menos
el tacto de tu risa,
el sonido de tu mirada
y el color de tu voz.

Tengo recuerdos de nosotros
guardados en el primer cajón
de mi mesita de noche
y conservo todas tus caricias
debajo de mis sábanas.

Me gustaría volver a esos días
donde el calor
nos tenía envidia
y el viento se moría
por rozar tus labios.

Odio los días de lluvia
en los que no hay películas
que se conviertan
en la banda sonora
de nuestros besos.

Echo de menos refugiarme
entre tus brazos
los días de tormenta
y los que no son tormenta.

Tengo contados todos los besos
que no te dí y déjame recordarte
que suman cero porque yo
nunca me quedé
con el hambre de tu boca.

Me tatuaste con tus manos
la silueta de Eros
y no hay manera de borrarla
pero tampoco quiero.

Odio los días
en los que no estás.

Y ya van veinte.

domingo, 26 de abril de 2015

Coronación

Mi cama se inventó para que tú
durmieras en ella o quizá no.
Quizá quiera desvelarnos, desatarnos.

Hagámosle caso, montemos
una montaña rusa de pasión donde
nuestros besos sean el combustible junto 
a nuestras ganas mientras nuestros cuerpos
se dejan llevar por el deseo.

Elevémonos hasta coronarnos,
alcancemos el clímax.

sábado, 25 de abril de 2015

Marchita, no marchita

Me olvidé de las cinco letras de tu nombre,
no recuerdo si era bisílabo ni de cuantas vocales
se componía.
Lo pronuncié tantas veces
que ya no lo recuerdo, lo gasté. 
Lo quemé o quizá no,
quizá me quemaste tú a mí.

Pero de lo que no me olvido es de cómo
me hacías sentir.
Yo era una margarita que tú deshojabas,
a veces me querías y otras, no.
Y acabé marchita, me secó tanto dolor
que ni mis raíces conseguían revivir mis pétalos.

Te los llevaste tú, como tantas otras cosas.
Como mis besos, esos que tenemos
en custodia compartida.
Yo aún los siento pero he decidido
que te los quedes tú todos, yo ya no los quiero,
no los necesito.

No necesito recordar ni tu nombre
porque me sé todas las letras del mío,
y del suyo.
No necesita mencionarme porque
sólo con mirarme me hace sentir viva.

Con él no soy una flor marchita,
soy un jardín entero.
Es mi propia primavera,
aquella
que me hace florecer.

Ha conseguido cambiarle el sentido
a mi vida y a esta poesía.
Las horas de mi reloj van en sentido
contrario, van camino de la felicidad.
Mi felicidad.



jueves, 23 de abril de 2015

Donde duele inspira

Lechowski dice
que donde duele inspira.
Pero tú,
tú me inspiras cosas bonitas.
Me inspiras amor.

Me pides que te cuente

qué es para mí 
el amor.
Y no sé que contarte.

Puedo contarte

que amor
es mirarte a los ojos.
Que mirarte a los ojos
desprende ternura.

Y me preguntas

qué es para mí la ternura
y yo te digo
que ternura es 
que me cantes al oído.

Y me cantas

una canción de amor
y te pido que me digas
qué es amor para ti.
Entonces,
tú sonríes.

Sonríes y claro,

me desconcierto a la vez
que me estremezco.
Me estremezco porque verte sonreír
es como ver
el amanecer desde el mar.
Amanece en tus ojos.

Te vuelvo a preguntar

qué es amor y tú
sigues mirándome y sonriendo.
Entonces,
te acercas
y me miras a los ojos.

Y en mis labios susurras

amor eres tú.

lunes, 20 de abril de 2015

Cuerdas locas, locas cuerdas

Dicen que las prefieren locas,
que las cuerdas atan.
Pero,
hay cuerdas locas
y locas cuerdas.

Cuerdas que desatan

lo agrio
de los besos,
y vendan
las heridas de la piel.

Locas cuerdas que se aferran

a ti,
sin dejarte respirar
y tú, te aferras a ellas
sin poder respirar.

Cuerdas 

que son locas,
locas 
que son cuerdas.
Cuerdas locas, locas cuerdas.

Hay cuerdas

que tienen el poder
de atar
y desatar.
Una loca cuerda, no.

Ellas,

solo atan.
Hacen nudos en tu piel
tan fuertes
que dejan cicatrices.

Cuerdas

que te hacen sentir inmortal
siendo mortal.
Locas cuerdas
que te acortan la vida.



Átame la piel con cuerdas,
desanúdame
la miel de los labios
y bebétela.
Hazme eterna.

miércoles, 15 de abril de 2015

15 de abril

Como decía Neruda,
puedo escribrirte
los versos más tristes
en esta noche.
O en cambio,
los más alegres.

Pero hoy, no.
No puedo,
no quiero.

Cómo voy a a usar la pluma
si no recuerdo el sonido de tu voz,
si no me acuerdo tan siquiera
de oír "te quiero" de tus labios.

Pero aquí me ves,
dedicándote unos versos,
unos versos inertes.

Aunque
aún me queda algo,
recordarte que cuando era pequeña
las tormentas me ponían triste
y hoy,
es día de tormenta
y estoy triste.

Todo se mezcla hoy,
la noche,
la tormenta
y tus recuerdos que no recuerdo.

lunes, 13 de abril de 2015

Recuerdos de una canción olvidada

A veces me pregunto
por el sentido
de mi inspiración.
Si soy yo
o todo a mi alrededor.

Y casi siempre caigo en la cuenta
que la mitad del día y
la otra mitad puede que también,
mi musa es la música
y no tú 
ni el sol ni la luna.

Y me preguntan
si estoy enamorada
cada vez que me reflejo 
en unos ojos a través del papel
o si me han roto el corazón
por tintar unas alas rotas.

Y no es ni lo uno 
ni lo otro.
Son los recuerdos
de una vida pasada.
Son los recuerdos
de una canción olvidada.

Y si me preguntas
por el sentido de la vida,
te diré
música y poesía.
Armonía y tinta.

sábado, 11 de abril de 2015

Me faltaron puntos

Cuando crees saber
el por qué de la vida
te dan un aviso,
una señal.
Te estás equivocando.

Nada es
lo que parece.
Ni el cielo es azul
ni las nubes, de algodón.
No siempre
el amor
viene de dentro
tampoco, de fuera.
Sólo, viene.

Y la sangre
no se llama amor,
se llama sangre.
Sin más fin
que el de mantenernos vivos.
O tal vez no.

Que no todo
es blanco o negro,
ni gris ni arcoiris.
Es el ojo que mira.

Que quien dice quererte
no te quiere,
o sí.
Pero quien te abraza
te quiere de verdad.
Que tú me quieres,
ya lo sé.
También, 
hace tiempo supe
que él nunca me quiso
o incluso,
simplemente
dejó de quererme.

Y que me rompió el corazón,
bien lo sabes tú
y bien lo sé yo.
Me faltaron puntos
para mi corazón roto.
Pero también,
me inundan los recuerdos
por los que sonreír.

El amor no sólo consiste
en querer
sino también
en querer reparar aquello 
que nace roto
o que alguien,
destruye
con la intención o no
de romperlo.

Que me faltan palabras
para gritar este dolor,
lo sé.
Y lágrimas que derramar,
también lo sé.
Aunque prefiero
gritar de alegría
y llorar bonito,
llorar de amor.

lunes, 6 de abril de 2015

Versos desnudando el alma

Y sin saberlo,
contaron una historia
verso a verso.



Tienes efecto boomerang,
te vas 
y vuelves.



El cuento dice
que el lobo era malo
y que se comió 
a Caperucita.
Pero nadie sabe la verdad.
Él se enamoró de ella
y quería
comérsela a besos.



Tus labios hablan de prosa
sobre mi boca.



Tus manos son mi estación 
favorita.
Cuando me tocas
provocas el verano en mí.



Lechowski dice
que donde duele inspira
pero yo tengo dudas.



No tengo miedo a caer.
Si salto,
tú eres mis alas.



Juguemos a los dados.
Si tiras y sale cinco,
me besas.
Si tiro y sale uno,
te beso.

                  2, 3, 4 Y 6
       JUGAMOS AL AMOR.



No se trata de pisar
sino de dejar huella.
De que me dejes huella.



Préstame tus alas.
Las mías
están rotas
de tanto caer.



Lo bonito 
no es que se enrede
en tu pelo(vida)
sino que quiera
enredarse en él(la).


MIRADAS LUZ.
La claridad de sus ojos
consigue iluminar
hasta el rincón más oscuro.
Por eso.



Lo bonito es que quiera caminar
contigo,
a tu lado,
de la mano.



El caos sería
no perderte en su mirada,
no encontrarte en su sonrisa.
Tristeza sería
no enredarte en sus labios.



Lo bonito es
que aparezca alguien 
que quiera curar tus alas.
Y que vuele contigo.



En abril,
besos mil.



Lo increíble
es que le den sentido
incluso a tus suspiros.


martes, 31 de marzo de 2015

Con la mirada perdida en tus demonios

Dices
que te he hecho daño
pero se te olvida
que tú
disparaste primero.

Sí,
tú.
Mi herida 
aún sigue sangrando,
no se cierra.

Siempre me han dicho
que segundas partes nunca 
fueron buenas.
Pero yo
no quise hacer caso.

Y aquí me ves.
Con la mirada perdida
y el alma
en mil pedazos,
intentando repararla.

Vuelvo a ti
queriendo mejorar
lo que no se puede.
Y entonces,
disparo.

Disparo y tú
me das tal beso
que me cortas los labios.
Y el viento,
los abrasa.

Me quemo,
el aire 
me quema
y me arrastra
al infierno.

Donde tú y yo
pertenecemos.
Siempre me pregunté
qué me enamoró de ti.
Y ahora lo sé.

Me enamoré de tus demonios.
Eran oscuros,
sí.
Pero eran la cosa más bella
que vi jamás.

Tus demonios
cargaron el arma
y tú
te encargaste 
de dispararla.

Y me disparaste.
Pero tonta de mí
que dejé
que dispararas 
de nuevo.

Y aquí me ves.
A ciegas
buscando los pedazos
de mi corazón roto.

miércoles, 25 de marzo de 2015

¿Érase una vez?

Quiero vivir en mil cuentos,
tener un final de aquellos en los que
dicen comer perdices y ser felices.
Pero no quiero que empiece
con érase una vez.
Quiero que sea distinto.

Que empiece con un sueño,
sí,
un sueño.
Algo así.

Soñó que era Caperucita
pero no iba a casa de su abuela,
buscaba al lobo.
Ella
se enamoró de él.
Pero en su lugar,
se encontró al cazador.

Antes de que la atrapase,
Caperucita se convirtió 
en un pájaro.

Así empezaría mi cuento
y seguiría viajando al mundo
de Aurora.

Cuando Aurora cumplió 16 años
se pinchó con una rueca
y durmió no para siempre.
Una ardilla la encontró 
y entonces,
con un beso en la nariz
la despertó.

¿Y en quién 
se transformaría Aurora?
En Cenicienta.

Aurora al despertar
se dio cuenta que ahora
se llamaba Cenicienta.
Tenía
dos hermanastras
que la envidiaban,
pues Cenicienta era bella.

Ahora quiero
que aparezcan flores.

Cenicienta fue al jardín
y al clavarse
la espina de una rosa,
se encontró
en un lugar distinto.

Y tú
te preguntarás donde.

Vio que ya no era rubia,
ella era Bella.
Se acordó que 
al principio de su sueño
estaba buscando un amor.

Y ahora,
llega el final.
¿Con perdices o no?

Ella buscaba un león,
buscaba a la Bestia.
Entonces,
lo vio,
Estaba contemplando una rosa preciosa
y se puso feliz al verla.
Pero también,
vio al cazador.

Esta vez, 
no iba a permitir 
perderle de nuevo.
Y corrió hasta él
y lo besó.

Al besarle
su sueño acabó y despertó.
Y al abrir los ojos
no vio Caperucitas ni Cenicientas.
Se vio a ella,
en busca de su final feliz
y sus perdices.


domingo, 22 de marzo de 2015

Mi precipicio favorito

Vienes y vas,
te vas
y vuelves.
Puedo pensar
que el tonto eres tú,
pero no,
la tonta
soy yo.

Tonta por esperarte,
por ti.
Pensando 
que algún día
me quieras.

Pero tú no quieres,
tú desechas.
A veces me pregunto
de que tienes hecho
el corazón.

De amor no.
Tu corazón
no es capaz de amar.
Él
solo bombea sangre
para mantenerte vivo.

Pero de qué le sirve
mantenerte vivo
si tú
no eres capaz de amarme.

Nunca tiro la toalla
pero estoy cansada.
Estoy tan cansada de esperarte 
que ahora
la que decide irse
soy yo.

Pero tú vienes detrás
y yo no aguanto las ganas,
y vuelvo a caer.
Caigo en ti.
A pesar de todo,
eres mi precipicio favorito.

Un precipicio
del que un día
saldré tan herida
que perderé las ganas de amar.

Y no sólo 
tiraré la toalla
sino que
tiraré mi corazón.

Porque
para qué quiero un corazón
que tú
te has encargado de destruir.


Pero
seré tan gilipollas
que te lo daré de nuevo
para que termines 
de jugar con él.

A pesar del dolor,
te lo seguiré dando
hasta que ya no quede
nada más que dar.

lunes, 16 de marzo de 2015

Querida lluvia

Querida lluvia, 
gracias por calarme hasta los huesos.

Hace ya un tiempo que para mí
siempre es primavera 
y te preguntarás que por qué 
llevo más de un año 
viviendo en la misma estación. 
Verás, es que 
me he enamorado 
y cuando te enamoras 
nada se marchita, 
no hace frío, 
no llueve.

Todo parece florecer, 
hasta las ortigas silvestres 
son capaces de nacer 
con flores preciosas. 
¿Qué por qué? 
Porque así es el amor.

En mi otoño 
no es que se caigan las hojas, 
no. 
Vale, 
se caen, 
pero ¿sabes qué? 
Ellas se caen y vuelan 
y consiguen llegar al río,
lo visten de elegancia con sus colores. 

Entonces, 

el río se pone contento 
y las embarca al mundo 
de los Campos Elíseos. 
Las hojas se ponen tan contentas 
que deciden morir para resucitar. 
Y nacen 
en otro árbol 
y aparece 
la primavera.

En mi invierno no hace frío, 
ni llueve. 
O al menos, 
eso pienso yo. 
Y te preguntarás 
que por qué no hace frío. 
Sus manos me visten de ternura 
y me aman, 
consigue que me olvide del frío. 

Logra que la nieve se derrita 

porque, 
es tan cálido su abrazo 
que llegaría a conseguir 
derretir el polo norte 
y el sur 
también.

Y que 

entre las sábanas todo 
es primavera 
e incluso verano. 
Nos queremos tanto 
que conseguimos 
todo lo que nos proponemos.

Y nos proponemos querer. 
Y dirás 
qué es eso de querer. 
Antes de conocerlo 
yo tampoco sabía 
lo que era querer, 
querer de verdad. 

Un día decidimos 

poner comienzo 
a un viaje en montaña rusa 
en la que siempre 
subiésemos más y más, 
hasta llegar al cielo. 
E incluso, 
llegar a conocer 
a todos los dioses 
de la mitología griega. 

Y así, 

hablar con Afrodita 
y darle gracias 
de haberlo puesto en mi camino. 
Porque por mucho 
que yo te cuente 
no soy capaz de expresar 
íntegramente todo 
lo que siento por él. 

Fíjate si es fuerte este sentimiento 

que hemos conseguido 
viajar a la primavera todos los días.

Y te preguntarás 
que por qué te agradezco 
que me calaras. 

Simplemente, 

me he dado cuenta 
de que el tiempo 
no se ha vuelto loco, 
de que no todos los días 
es primavera 
sino que 
hemos construido un mundo, 
nuestro mundo. 

Un mundo 

en el que siempre 
es primavera. 

Y a pesar de ser primavera, 

queremos llamarlo “Lluvia” 
porque tú 
has conseguido 
que nos demos cuenta 
de lo afortunados que somos 
de habernos conocido.