no es de quien lo rompe
sino de quien lo repara.
Y yo, quería curar su corazón.
Me gustaba todo de ella,
hasta sus cicatrices.
Esas que ella misma,
se abría más y más.
Tú,
si tú.
Estoy enamorado de tus cicatrices,
de tus batallas perdidas.
Cuando la miras
sólo ves miedo en sus ojos,
y en sus pupilas,
un destello de esperanza.
Quiere perder el miedo
pero no sabe cómo,
no sabe caminar si no es
con el miedo de la mano.
Él rompió tus ilusiones
y yo sólo quiero
abrazarte en las noches,
bailar en tus labios.
Te cortaron las alas.
Te presto las mías,
te enseño a volar de nuevo
si me dejas.
Deseaba curar su corazón,
reparar sus alas rotas.
Anhelaba todo de ella,
sus infiernos, todo.
La miro y cuento los segundos
y a la vez,
se me para el tiempo.
Y entonces, me mira.
Mi sonrisa se altera,
se inquieta.
Miras diferente,
tus pupilas brillan.
Y entonces,
puedo abrazarte de noche,
bailar con tus besos
y volar en tu sonrisa.
Enamorarse del infierno de alguien
es algo así
como querer de verdad.
Y yo me enamoré de sus demonios
y ella, de mis alas.
Precioso, tras un fracaso queda el aprendizaje y las nuevas esperanzas. La vida sigue, maravillosa y plena.
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