te vas
y vuelves.
Puedo pensar
que el tonto eres tú,
pero no,
la tonta
soy yo.
Tonta por esperarte,
por ti.
Pensando
que algún día
me quieras.
Pero tú no quieres,
tú desechas.
A veces me pregunto
de que tienes hecho
el corazón.
De amor no.
Tu corazón
no es capaz de amar.
Él
solo bombea sangre
para mantenerte vivo.
Pero de qué le sirve
mantenerte vivo
si tú
no eres capaz de amarme.
Nunca tiro la toalla
pero estoy cansada.
Estoy tan cansada de esperarte
que ahora
la que decide irse
soy yo.
Pero tú vienes detrás
y yo no aguanto las ganas,
y vuelvo a caer.
Caigo en ti.
A pesar de todo,
eres mi precipicio favorito.
Un precipicio
del que un día
saldré tan herida
que perderé las ganas de amar.
Y no sólo
tiraré la toalla
sino que
tiraré mi corazón.
Porque
para qué quiero un corazón
que tú
te has encargado de destruir.
Pero
seré tan gilipollas
que te lo daré de nuevo
para que termines
de jugar con él.
A pesar del dolor,
te lo seguiré dando
hasta que ya no quede
nada más que dar.
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