Un precipicio
del que un día
saldré tan herida
que perderé las ganas de amar.
No necesitaba espejos
cuando podía reflejarse
en el ámbar de sus ojos.
Juntos eran metáfora.
Deseaba curar su corazón,
reparar sus alas rotas.
Anhelaba todo de ella,
sus infiernos, todo.
Puedo soportar una tormenta encima
siempre que tú estés a mi lado
y volar con el viento en contra
si vuelas conmigo.
No pienses que me he olvidado
de tus caricias porque ellas
me erizan la piel
a la vez que me tatúan
tu amor en el cuerpo.




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