domingo, 27 de septiembre de 2015

Ocho veces quince

Lo mejor de mí eres tú,
porque antes de ti
no había nada
y si había,
eran lágrimas.

Todo lo negro
que a veces
se vuelve gris
tú no lo haces blanco,
me lo conviertes en arcoiris.

Sólo he necesitado tus manos
para cerrar mis cicatrices,
esas que aún sangraban
pero contigo,
todo cambia.

Cambia mi vida
y mi cara se viste de sonrisas,
sonrisas que llevan tu nombre.
Y todas tus caricias
las guardo bajo las sábanas.

Bajo las sábanas me desvistes
a la vez que me vistes
con cada uno de tus besos
y tus miradas,
y me haces sentir plena.

No pienses que me he olvidado
de tus caricias porque ellas
me erizan la piel
a la vez que me tatúan
tu amor en el cuerpo.

Dejo el tiempo en tus manos,
mi vida ya es tuya.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Pincel en tus manos

Soy un caos, una tempestad,
un vorágine en el océano.
En cambio tú,
eres mi calma, mi eufonía.

Soy un pincel en tus manos,
capaz de tatuar sentimientos
en la piel y besos en el alma.

Déjame beber el café de tus ojos
y la miel de tus labios
que quiero abrazarte en las noches.

martes, 1 de septiembre de 2015

Háblame de cerveza

Llegas y me salvas,
y te quedas,
y aguantas.
Joder que si aguantas.

Te pido que me hables de cerveza
y tú, en cambio, te la bebes
y después me besas.
Me haces adicta a ti,
a tus besos de cerveza
y a los que no son cerveza.

Me haces bailar la vida
en tus brazos
y contemplar las estrellas
en tus ojos.
Cuento de ocho en ocho
los lunares de tu espalda.

Voy a robar todos 
los relojes del mundo y 
parar el tiempo mientras 
jugamos con el día y la noche.
Y nos dedicamos a querernos
debajo de las sábanas.

E, incluso, sin ellas
porque desde ti,
ya no hay frío,
no hay miedo.
Sólo hay primaveras
y veranos, y tú.

Mi piel es un lienzo
donde tus manos son capaces
de borrar todas mis cicatrices
y pintar el vivo retrato
de la felicidad junto al paraíso.
Tú, la tinta de mi vida.

Somos capaces de ser un libro
y contar una historia.
Yo las páginas, y tú las letras.
Yo un ave fénix
que sólo tú
fuiste capaz de resucitar.

Busco y no me encuentro,
te busco y me encuentro.
Yo, que nunca callo,
vienes tú y me dejas sin palabras
pero también,
con las manos llenas.

Cuenta de quince en quince
todos los besos
que voy a darte
y de trece en trece,
todos los te quiero
que dicen mis besos.