Si el día está nublado,
tú me otorgas
el sol de tus ojos.
Cuando el frío
estremece mi cuerpo
tú me ofreces
el calor con tus manos.
Para qué necesito papel
teniendo tu piel
para dibujar
corazones en tu espalda.
Si el día está gris,
tú me regalas
sonrisas de colores.
Cuando el silencio
me ahoga
tú me obsequias
con la melodía de tu voz.
Para qué quiero la miel
si tengo el sabor
de tus besos.
Si me olvido de respirar,
enséñame
a como sobrevivir.
Saltar al vacío
es arriesgarme a perder
pero contigo
es una caída segura.
Hagamos de lo insulso
una historia efusiva.
Que lo amargo
de nuestros besos
se vista de ternura.
Si nos falta el aire,
declarémonos al viento.
Saltemos sin paracaídas.
Piénsame con el alma y el cuerpo porque al fin y al cabo, el alma es eterna y la sensación se vive en un momento que puede ser infinito.
miércoles, 18 de febrero de 2015
viernes, 13 de febrero de 2015
En un mundo paralelo
Imaginemos que no somos personas,
soñemos que somos almas.
Vivamos en mil mundos
y en cada uno de ellos,
nos amemos.
Seamos en la carretera.
Que tú seas un coche,
el que más te guste
mientras yo soy el semáforo.
Te veo
y mi luz se vuelve roja.
Y tú te paras
y se encienden tus luces,
las rojas.
Antes de que mi luz
se ponga verde y tú te vayas
viajemos a otro mundo.
Donde tú prefieras.
Quiero volar, contigo.
Imagina que soy un ave fénix
y tú, mis alas.
Si tú vuelas, yo vuelo.
Si expiramos,
resucitemos.
O nos reencarnamos.
Sé un naranjo.
Yo seré tu agua,
tu oxígeno.
Tú floreces y yo,
yo me embriagaré de
tu aroma a jazmín.
Y te ayudaré
a dar frutos,
nuestros frutos.
Cuando se caiga la última naranja
seamos una canción.
Tú la melodía
y yo la voz.
Compongamos los acordes del amor.
Mientras suena la canción
naveguemos a otro mundo.
Me apetece ahora el mar.
Quiero ser el agua
para poder llegar a tu orilla.
Quiero ser las olas
y que tú seas las rocas
para así, romperme contra ti.
Y cuando nos rompamos
extasiemos.
Tus ojos me recuerdan al cielo.
Anhelo ser una estrella
para dormir en tu cielo.
Al despertarme,
que seas tú el sol
y yo tus rayos.
Y que brillemos juntos.
Quiero amarte
de todas las formas posibles.
Amarnos
como el calor al verano,
como el frío al invierno.
Tú el frío y yo el invierno.
Encajamos tan bien
que nos convertimos
en flores y primavera.
Tú la primavera
y yo las flores.
Soy una semilla pero llegas tú
y florezco.
Llega el otoño.
Quiero ser un piano
y que tú
me toques y me adores.
Quiero ser la combinación perfecta.
Seamos sonrisas.
Tú eres luz y yo, un corazón.
Un corazón sin vida pero vienes tú
y me enciendes,
me mantienes con vida.
Irradiamos vida.
Volemos a un mundo diferente.
Escribamos un libro,
creemos nuestra historia.
Yo las páginas
y tú las letras.
Tú, la tinta.
Seamos amor
allá donde vayamos.
Seamos ternura
en cada rincón.
Seamos pasión
allá donde pisemos.
jueves, 12 de febrero de 2015
Equilibra mis sentidos
Una vez escuché
que bailar era
soñar con los pies.
Pero te conocí.
Ya no soñaba con los pies,
soñaba contigo.
Todas las noches
imaginaba tus pies
junto a los míos caminando.
Me fascinaba
el olor
a libro nuevo.
Pero te conocí
y ya no quería
el frescor de los libros.
Te necesitaba a ti.
Embriagarme
de tu perfume.
El oleaje del mar
me brindaba
serenidad.
Y llegaste tú
con tus ojos
color ámbar.
Y el mar
me inquietaba.
Tus ojos, no.
Nunca le di
sentido a mis manos.
Pero te encontré.
Y te deseé.
Quería rozar
tu piel con ellas.
Adoraba dibujar
sonrisas
en tu espalda.
Creí de la música
mi forma de vida.
Pero te escuché.
Tu voz me hizo temblar.
Tú no hablabas,
recitabas.
Escuchar tu risa
eran los acordes
de mi melodía.
Probé muchos sabores.
Como lo amargo
del limón.
Pero mi favorito,
lo dulce
de la miel.
Pero te besé.
Y anhelé
el sabor de tus besos.
Desde pequeña
me enseñaron
a caminar.
Que los pies
nos mantienen.
Pero cogí tu mano.
Y desde entonces
busco mi equilibrio
a tu lado.
que bailar era
soñar con los pies.
Pero te conocí.
Ya no soñaba con los pies,
soñaba contigo.
Todas las noches
imaginaba tus pies
junto a los míos caminando.
Me fascinaba
el olor
a libro nuevo.
Pero te conocí
y ya no quería
el frescor de los libros.
Te necesitaba a ti.
Embriagarme
de tu perfume.
El oleaje del mar
me brindaba
serenidad.
Y llegaste tú
con tus ojos
color ámbar.
Y el mar
me inquietaba.
Tus ojos, no.
Nunca le di
sentido a mis manos.
Pero te encontré.
Y te deseé.
Quería rozar
tu piel con ellas.
Adoraba dibujar
sonrisas
en tu espalda.
Creí de la música
mi forma de vida.
Pero te escuché.
Tu voz me hizo temblar.
Tú no hablabas,
recitabas.
Escuchar tu risa
eran los acordes
de mi melodía.
Probé muchos sabores.
Como lo amargo
del limón.
Pero mi favorito,
lo dulce
de la miel.
Pero te besé.
Y anhelé
el sabor de tus besos.
Desde pequeña
me enseñaron
a caminar.
Que los pies
nos mantienen.
Pero cogí tu mano.
Y desde entonces
busco mi equilibrio
a tu lado.
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