Dices
que te he hecho daño
pero se te olvida
que tú
disparaste primero.
Sí,
tú.
Mi herida
aún sigue sangrando,
no se cierra.
Siempre me han dicho
que segundas partes nunca
fueron buenas.
Pero yo
no quise hacer caso.
Y aquí me ves.
Con la mirada perdida
y el alma
en mil pedazos,
intentando repararla.
Vuelvo a ti
queriendo mejorar
lo que no se puede.
Y entonces,
disparo.
Disparo y tú
me das tal beso
que me cortas los labios.
Y el viento,
los abrasa.
Me quemo,
el aire
me quema
y me arrastra
al infierno.
Donde tú y yo
pertenecemos.
Siempre me pregunté
qué me enamoró de ti.
Y ahora lo sé.
Me enamoré de tus demonios.
Eran oscuros,
sí.
Pero eran la cosa más bella
que vi jamás.
Tus demonios
cargaron el arma
y tú
te encargaste
de dispararla.
Y me disparaste.
Pero tonta de mí
que dejé
que dispararas
de nuevo.
Y aquí me ves.
A ciegas
buscando los pedazos
de mi corazón roto.
Piénsame con el alma y el cuerpo porque al fin y al cabo, el alma es eterna y la sensación se vive en un momento que puede ser infinito.
martes, 31 de marzo de 2015
miércoles, 25 de marzo de 2015
¿Érase una vez?
Quiero vivir en mil cuentos,
tener un final de aquellos en los que
dicen comer perdices y ser felices.
Pero no quiero que empiece
con érase una vez.
Quiero que sea distinto.
Que empiece con un sueño,
sí,
un sueño.
Algo así.
Soñó que era Caperucita
pero no iba a casa de su abuela,
buscaba al lobo.
Ella
se enamoró de él.
Pero en su lugar,
se encontró al cazador.
Antes de que la atrapase,
Caperucita se convirtió
en un pájaro.
Así empezaría mi cuento
y seguiría viajando al mundo
de Aurora.
Cuando Aurora cumplió 16 años
se pinchó con una rueca
y durmió no para siempre.
Una ardilla la encontró
y entonces,
con un beso en la nariz
la despertó.
¿Y en quién
se transformaría Aurora?
En Cenicienta.
Aurora al despertar
se dio cuenta que ahora
se llamaba Cenicienta.
Tenía
dos hermanastras
que la envidiaban,
pues Cenicienta era bella.
Ahora quiero
que aparezcan flores.
Cenicienta fue al jardín
y al clavarse
la espina de una rosa,
se encontró
en un lugar distinto.
Y tú
te preguntarás donde.
Vio que ya no era rubia,
ella era Bella.
Se acordó que
al principio de su sueño
estaba buscando un amor.
Y ahora,
llega el final.
¿Con perdices o no?
Ella buscaba un león,
buscaba a la Bestia.
Entonces,
lo vio,
Estaba contemplando una rosa preciosa
y se puso feliz al verla.
Pero también,
vio al cazador.
Esta vez,
no iba a permitir
perderle de nuevo.
Y corrió hasta él
y lo besó.
Al besarle
su sueño acabó y despertó.
Y al abrir los ojos
no vio Caperucitas ni Cenicientas.
Se vio a ella,
en busca de su final feliz
y sus perdices.
domingo, 22 de marzo de 2015
Mi precipicio favorito
Vienes y vas,
te vas
y vuelves.
Puedo pensar
que el tonto eres tú,
pero no,
la tonta
soy yo.
Tonta por esperarte,
por ti.
Pensando
que algún día
me quieras.
Pero tú no quieres,
tú desechas.
A veces me pregunto
de que tienes hecho
el corazón.
De amor no.
Tu corazón
no es capaz de amar.
Él
solo bombea sangre
para mantenerte vivo.
Pero de qué le sirve
mantenerte vivo
si tú
no eres capaz de amarme.
Nunca tiro la toalla
pero estoy cansada.
Estoy tan cansada de esperarte
que ahora
la que decide irse
soy yo.
Pero tú vienes detrás
y yo no aguanto las ganas,
y vuelvo a caer.
Caigo en ti.
A pesar de todo,
eres mi precipicio favorito.
Un precipicio
del que un día
saldré tan herida
que perderé las ganas de amar.
Y no sólo
tiraré la toalla
sino que
tiraré mi corazón.
Porque
para qué quiero un corazón
que tú
te has encargado de destruir.
te vas
y vuelves.
Puedo pensar
que el tonto eres tú,
pero no,
la tonta
soy yo.
Tonta por esperarte,
por ti.
Pensando
que algún día
me quieras.
Pero tú no quieres,
tú desechas.
A veces me pregunto
de que tienes hecho
el corazón.
De amor no.
Tu corazón
no es capaz de amar.
Él
solo bombea sangre
para mantenerte vivo.
Pero de qué le sirve
mantenerte vivo
si tú
no eres capaz de amarme.
Nunca tiro la toalla
pero estoy cansada.
Estoy tan cansada de esperarte
que ahora
la que decide irse
soy yo.
Pero tú vienes detrás
y yo no aguanto las ganas,
y vuelvo a caer.
Caigo en ti.
A pesar de todo,
eres mi precipicio favorito.
Un precipicio
del que un día
saldré tan herida
que perderé las ganas de amar.
Y no sólo
tiraré la toalla
sino que
tiraré mi corazón.
Porque
para qué quiero un corazón
que tú
te has encargado de destruir.
Pero
seré tan gilipollas
que te lo daré de nuevo
para que termines
de jugar con él.
A pesar del dolor,
te lo seguiré dando
hasta que ya no quede
nada más que dar.
lunes, 16 de marzo de 2015
Querida lluvia
Querida
lluvia,
gracias por calarme hasta los huesos.
gracias por calarme hasta los huesos.
Hace
ya un tiempo que para mí
siempre es primavera
y te preguntarás que por qué
llevo más de un año
viviendo en la misma estación.
Verás, es que
me he enamorado
y cuando te enamoras
nada se marchita,
no hace frío,
no llueve.
siempre es primavera
y te preguntarás que por qué
llevo más de un año
viviendo en la misma estación.
Verás, es que
me he enamorado
y cuando te enamoras
nada se marchita,
no hace frío,
no llueve.
Todo
parece florecer,
hasta las ortigas silvestres
son capaces de nacer
con flores preciosas.
¿Qué por qué?
Porque así es el amor.
hasta las ortigas silvestres
son capaces de nacer
con flores preciosas.
¿Qué por qué?
Porque así es el amor.
En
mi otoño
no es que se caigan las hojas,
no.
Vale,
se caen,
pero ¿sabes qué?
Ellas se caen y vuelan
y consiguen llegar al río,
lo visten de elegancia con sus colores.
Entonces,
el río se pone contento
y las embarca al mundo
de los Campos Elíseos.
Las hojas se ponen tan contentas
que deciden morir para resucitar.
Y nacen
en otro árbol
y aparece
la primavera.
no es que se caigan las hojas,
no.
Vale,
se caen,
pero ¿sabes qué?
Ellas se caen y vuelan
y consiguen llegar al río,
lo visten de elegancia con sus colores.
Entonces,
el río se pone contento
y las embarca al mundo
de los Campos Elíseos.
Las hojas se ponen tan contentas
que deciden morir para resucitar.
Y nacen
en otro árbol
y aparece
la primavera.
En
mi invierno no hace frío,
ni llueve.
O al menos,
eso pienso yo.
Y te preguntarás
que por qué no hace frío.
Sus manos me visten de ternura
y me aman,
consigue que me olvide del frío.
Logra que la nieve se derrita
porque,
es tan cálido su abrazo
que llegaría a conseguir
derretir el polo norte
y el sur
también.
Y que
entre las sábanas todo
es primavera
e incluso verano.
Nos queremos tanto
que conseguimos
todo lo que nos proponemos.
ni llueve.
O al menos,
eso pienso yo.
Y te preguntarás
que por qué no hace frío.
Sus manos me visten de ternura
y me aman,
consigue que me olvide del frío.
Logra que la nieve se derrita
porque,
es tan cálido su abrazo
que llegaría a conseguir
derretir el polo norte
y el sur
también.
Y que
entre las sábanas todo
es primavera
e incluso verano.
Nos queremos tanto
que conseguimos
todo lo que nos proponemos.
Y
nos proponemos querer.
Y dirás
qué es eso de querer.
Antes de conocerlo
yo tampoco sabía
lo que era querer,
querer de verdad.
Un día decidimos
poner comienzo
a un viaje en montaña rusa
en la que siempre
subiésemos más y más,
hasta llegar al cielo.
E incluso,
llegar a conocer
a todos los dioses
de la mitología griega.
Y así,
hablar con Afrodita
y darle gracias
de haberlo puesto en mi camino.
Porque por mucho
que yo te cuente
no soy capaz de expresar
íntegramente todo
lo que siento por él.
Fíjate si es fuerte este sentimiento
que hemos conseguido
viajar a la primavera todos los días.
Y dirás
qué es eso de querer.
Antes de conocerlo
yo tampoco sabía
lo que era querer,
querer de verdad.
Un día decidimos
poner comienzo
a un viaje en montaña rusa
en la que siempre
subiésemos más y más,
hasta llegar al cielo.
E incluso,
llegar a conocer
a todos los dioses
de la mitología griega.
Y así,
hablar con Afrodita
y darle gracias
de haberlo puesto en mi camino.
Porque por mucho
que yo te cuente
no soy capaz de expresar
íntegramente todo
lo que siento por él.
Fíjate si es fuerte este sentimiento
que hemos conseguido
viajar a la primavera todos los días.
Y
te preguntarás
que por qué te agradezco
que me calaras.
Simplemente,
me he dado cuenta
de que el tiempo
no se ha vuelto loco,
de que no todos los días
es primavera
sino que
hemos construido un mundo,
nuestro mundo.
Un mundo
en el que siempre
es primavera.
Y a pesar de ser primavera,
queremos llamarlo “Lluvia”
porque tú
has conseguido
que nos demos cuenta
de lo afortunados que somos
de habernos conocido.
que por qué te agradezco
que me calaras.
Simplemente,
me he dado cuenta
de que el tiempo
no se ha vuelto loco,
de que no todos los días
es primavera
sino que
hemos construido un mundo,
nuestro mundo.
Un mundo
en el que siempre
es primavera.
Y a pesar de ser primavera,
queremos llamarlo “Lluvia”
porque tú
has conseguido
que nos demos cuenta
de lo afortunados que somos
de habernos conocido.
sábado, 14 de marzo de 2015
Burlador sin arreglo
A veces
pienso en nosotros.
O
debería decir
en ti,
en mí.
Pero nunca,
nosotros.
Y te preguntarás
por qué.
Siento que escapo
pero tú,
tú no vienes por mí.
Tú decides irte
y esperar
que regrese por ti.
Verás,
ya me he cansado.
Me he cansado de eso.
Estoy harta de escapar
y preguntarás
por qué escapo de ti.
Y no escapo de ti,
huyo
de lo que me haces sentir.
Me siento inútil,
inútil en una relación
que no sé si de verdad
existe.
Me dejas sola,
encerrada en una jaula
llena de rencores,
de lágrimas.
Me siento un pájaro
con las alas rotas.
Me da miedo
mirar tus ojos.
Ya no me ves como antes,
tus miradas son vacías.
Haces
que me hunda
en un pozo sin fondo.
Entonces,
siento claustrofobia.
Siento que soy pequeña,
diminuta.
Es entonces,
cuando me pones
en tu estante de trofeos.
Eso es lo único
que he sido para ti.
Un premio al que consigues
y luego,
desechas.
Te sientes
Don Juan Tenorio.
Pero,
se te olvida algo.
Él
tiene el corazón
en mil pedazos.
Mi corazón
tiene arreglo.
Pero el tuyo,
puede que no.
pienso en nosotros.
O
debería decir
en ti,
en mí.
Pero nunca,
nosotros.
Y te preguntarás
por qué.
Siento que escapo
pero tú,
tú no vienes por mí.
Tú decides irte
y esperar
que regrese por ti.
Verás,
ya me he cansado.
Me he cansado de eso.
Estoy harta de escapar
y preguntarás
por qué escapo de ti.
Y no escapo de ti,
huyo
de lo que me haces sentir.
Me siento inútil,
inútil en una relación
que no sé si de verdad
existe.
Me dejas sola,
encerrada en una jaula
llena de rencores,
de lágrimas.
Me siento un pájaro
con las alas rotas.
Me da miedo
mirar tus ojos.
Ya no me ves como antes,
tus miradas son vacías.
Haces
que me hunda
en un pozo sin fondo.
Entonces,
siento claustrofobia.
Siento que soy pequeña,
diminuta.
Es entonces,
cuando me pones
en tu estante de trofeos.
Eso es lo único
que he sido para ti.
Un premio al que consigues
y luego,
desechas.
Te sientes
Don Juan Tenorio.
Pero,
se te olvida algo.
Él
tiene el corazón
en mil pedazos.
Mi corazón
tiene arreglo.
Pero el tuyo,
puede que no.
domingo, 8 de marzo de 2015
A versos tú, a versos yo
¿Me quieres?
Qué pregunta más tonta,
sabes que sí.
¿Pero de verdad?
Entiende que yo
solo sé querer de una forma.
¿Y eso cómo es?
Mi amor es sincero, tanto
que llega a doler.
Pero yo no quiero que duela.
Es mi forma de querer.
Si te quiero, es así.
No sé si sonreír
o tan siquiera, alegrarme.
¿Por qué no?
Porque no me gusta doler,
odio que sufras.
No sufro.
¿Ah, no?
Pues claro que no, solo
que me duele quererte tanto.
Pero sigo sin entender,
por qué querer es doler.
Es como arriesgar.
¿Arriesgar?
Si, cada vez que arriesgo
sé que estoy viviendo.
Yo no suelo arriesgar,
me da miedo.
¿Miedo a qué?
A caer,
a lastimarme.
La vida consiste en eso.
¿En qué?
En caer y levantarse,
en lastimarte y seguir.
¿Seguir a dónde?
Donde tú quieras,
al fin del mundo mismo.
¿Y tú quieres ir conmigo?
Claro que quiero,
quiero arriesgar contigo.
Creemos nuestro lema,
nuestra historia.
¿Nuestro lema?
Si, nuestro.
Tuyo y mío.
Me encanta la idea.
Corre, piensa en uno.
Arriesgamos,
luego vivimos.
Amamos
porque vivimos.
Te quiero.
¿De verdad?
Sabes que sí,
ya te lo he dicho.
Escápate conmigo,
vamos lejos.
¿Lejos dónde?
Al fin del mundo,
seamos tú y yo.
Y la carretera.
Y la carretera.
Y la luna.
Y las estrellas.
Seamos todo,
tú y yo.
Una poesía.
¿Una poesía?
Sí, una poesía.
A versos tú, a versos yo.
Qué pregunta más tonta,
sabes que sí.
¿Pero de verdad?
Entiende que yo
solo sé querer de una forma.
¿Y eso cómo es?
Mi amor es sincero, tanto
que llega a doler.
Pero yo no quiero que duela.
Es mi forma de querer.
Si te quiero, es así.
No sé si sonreír
o tan siquiera, alegrarme.
¿Por qué no?
Porque no me gusta doler,
odio que sufras.
No sufro.
¿Ah, no?
Pues claro que no, solo
que me duele quererte tanto.
Pero sigo sin entender,
por qué querer es doler.
Es como arriesgar.
¿Arriesgar?
Si, cada vez que arriesgo
sé que estoy viviendo.
Yo no suelo arriesgar,
me da miedo.
¿Miedo a qué?
A caer,
a lastimarme.
La vida consiste en eso.
¿En qué?
En caer y levantarse,
en lastimarte y seguir.
¿Seguir a dónde?
Donde tú quieras,
al fin del mundo mismo.
¿Y tú quieres ir conmigo?
Claro que quiero,
quiero arriesgar contigo.
Creemos nuestro lema,
nuestra historia.
¿Nuestro lema?
Si, nuestro.
Tuyo y mío.
Me encanta la idea.
Corre, piensa en uno.
Arriesgamos,
luego vivimos.
Amamos
porque vivimos.
Te quiero.
¿De verdad?
Sabes que sí,
ya te lo he dicho.
Escápate conmigo,
vamos lejos.
¿Lejos dónde?
Al fin del mundo,
seamos tú y yo.
Y la carretera.
Y la carretera.
Y la luna.
Y las estrellas.
Seamos todo,
tú y yo.
Una poesía.
¿Una poesía?
Sí, una poesía.
A versos tú, a versos yo.
sábado, 7 de marzo de 2015
Disonancia sin ti
Quiero contarte a versos
como me haces sentir
mas no puedo en tan breve intervalo.
Déjame cantarte al oído
como se estremece mi cuerpo
al rozar tus manos con mi piel.
Regálame tu existencia,
que quiero demostrarte
cuánto te deseo.
Vivo disonante sin ti.
como me haces sentir
mas no puedo en tan breve intervalo.
Déjame cantarte al oído
como se estremece mi cuerpo
al rozar tus manos con mi piel.
Regálame tu existencia,
que quiero demostrarte
cuánto te deseo.
Vivo disonante sin ti.
viernes, 6 de marzo de 2015
Lluvia de versos
Le dio permiso para romper su corazón
y él quiso curar sus heridas.
A ella no le gustaba la lluvia,
tampoco los mares.
Soñaba con navegar en su sonrisa.
Era martes trece.
No quería tentar a la suerte.
Sin embargo,
el destino le obsequió
la fortuna del amor.
No necesito ni libros
ni hojas,
mis historias
las escribo en tu piel.
Le entusiasmaban los enigmas.
Pero cuando se trataba
de su cuerpo,
anhelaba perderse en él
para encontrarse en el mar de sus ojos.
Dame tinta
que mis manos tiemblan
si no te escriben un poema.
Déjame
lo amargo de tus besos
que voy a devolverte la sonrisa.
Apágame la luz,
voy a iluminarte la piel a besos.
Seas golondrina o mariposa
no permitas que corten tus alas.
O que conviertan
tu fantasía en pesadillas.
Son tus alas,
tu vuelo.
¿Y si me das un beso?
¿Y si sí?
Si el frío cala mis huesos,
que tu calor erice mi piel.
Bríndame
el verano bajo las sábanas
en mis inviernos más fríos.
Solo con rozarme
logras llevarme
del invierno más frío
al estío.
Bésame la piel,
suspira en mi pelo.
Yo me encargo de quererte.
No quiero
que me derribes.
Lléname de ti
que yo
te regalaré todo de mí.
Ella necesitaba café por las mañanas.
Pero su razón de vivir
era reflejarse
en sus ojos verdes.
Los labios consumidos
y las sábanas
en el suelo.
La vida del revés
y tú, la armonía.
Acorde a mí.
Cuando te falle una mano
te tiendo mi pata.
Si buscas lealtad,
mírame a los ojos.
Firmado: tu mascota,
tu amigo.
Si de algo hay que morir,
quiero ahogarme
en la profundidad de tu mirada.
y él quiso curar sus heridas.
A ella no le gustaba la lluvia,
tampoco los mares.
Soñaba con navegar en su sonrisa.
Era martes trece.
No quería tentar a la suerte.
Sin embargo,
el destino le obsequió
la fortuna del amor.
No necesito ni libros
ni hojas,
mis historias
las escribo en tu piel.
Le entusiasmaban los enigmas.
Pero cuando se trataba
de su cuerpo,
anhelaba perderse en él
para encontrarse en el mar de sus ojos.
Dame tinta
que mis manos tiemblan
si no te escriben un poema.
Déjame
lo amargo de tus besos
que voy a devolverte la sonrisa.
Apágame la luz,
voy a iluminarte la piel a besos.
Seas golondrina o mariposa
no permitas que corten tus alas.
O que conviertan
tu fantasía en pesadillas.
Son tus alas,
tu vuelo.
¿Y si me das un beso?
¿Y si sí?
Si el frío cala mis huesos,
que tu calor erice mi piel.
Bríndame
el verano bajo las sábanas
en mis inviernos más fríos.
Solo con rozarme
logras llevarme
del invierno más frío
al estío.
Bésame la piel,
suspira en mi pelo.
Yo me encargo de quererte.
No quiero
que me derribes.
Lléname de ti
que yo
te regalaré todo de mí.
Ella necesitaba café por las mañanas.
Pero su razón de vivir
era reflejarse
en sus ojos verdes.
Los labios consumidos
y las sábanas
en el suelo.
La vida del revés
y tú, la armonía.
Acorde a mí.
Cuando te falle una mano
te tiendo mi pata.
Si buscas lealtad,
mírame a los ojos.
Firmado: tu mascota,
tu amigo.
Si de algo hay que morir,
quiero ahogarme
en la profundidad de tu mirada.
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