Dices
que te he hecho daño
pero se te olvida
que tú
disparaste primero.
Sí,
tú.
Mi herida
aún sigue sangrando,
no se cierra.
Siempre me han dicho
que segundas partes nunca
fueron buenas.
Pero yo
no quise hacer caso.
Y aquí me ves.
Con la mirada perdida
y el alma
en mil pedazos,
intentando repararla.
Vuelvo a ti
queriendo mejorar
lo que no se puede.
Y entonces,
disparo.
Disparo y tú
me das tal beso
que me cortas los labios.
Y el viento,
los abrasa.
Me quemo,
el aire
me quema
y me arrastra
al infierno.
Donde tú y yo
pertenecemos.
Siempre me pregunté
qué me enamoró de ti.
Y ahora lo sé.
Me enamoré de tus demonios.
Eran oscuros,
sí.
Pero eran la cosa más bella
que vi jamás.
Tus demonios
cargaron el arma
y tú
te encargaste
de dispararla.
Y me disparaste.
Pero tonta de mí
que dejé
que dispararas
de nuevo.
Y aquí me ves.
A ciegas
buscando los pedazos
de mi corazón roto.
La putada de ser veneno y antídoto a la vez es que siempre se vive muriendo un poco.
ResponderEliminarBesos :)
Vérsame en tu boca
Y morimos viviendo.
EliminarBesos :)