domingo, 28 de junio de 2015

Llegaste con café

Quiero empezar una poesía
hablando de ti
pero no sé cómo
ni de qué hablar.

Podrás llamarme idiota
pero ya sabes que nunca
se me dieron bien los comienzos.

Yo era un desastre,
un caos
y tú,
llegaste como mi salvación.

Te conocí de la manera
en que pensé que no
llegaría a conocerte.

Tampoco pensé
en llegar a conocerte,
pero llegaste
y te quedaste.

Era de noche y no
mi mejor noche, pero
luego sí, cuando te vi.

Tus ojos eran como el café,
como el de mis mañanas,
oscuro.
Pero iluminaban.

Tus manos eran
lo suficientemente protectoras
para cuidar mis miedos.

Los cuidabas tan bien
como mis sonrisas,
esas que aparecían
después de mil besos.

Quiero que sepan
como conseguiste
que me quisiera de nuevo.

Porque dejé de quererme,
sólo me lloraba,
me gritaba,
me rompía.

Lloré al romperme,
me rompí
porque me hicieron grietas.

Y llegaste tú de noche,
con tiritas en los ojos
para mis cicatrices,
para sanarme.

Erizabas mi piel
como el frío,
pero con efecto calor.

Me querías sin herirme,
con tus ojos,
con tus manos
y tu boca.

Llegaste a tiempo
para salvarme
antes de caer.


De noche,
pero viniste.




martes, 23 de junio de 2015

Trizas de mí

Te quiero, me besas, te beso, me quieres, te extraño, me abrazas, en la distancia, te tengo, me sueltas, te sueño, sin tenerte, vuelves, te quiero, me hieres, lo siento, tus palabras, me quemas, me congelo, me aprietas, me rompo, ¿me quieres?, tu pregunta, te quiero, juegas, disparas, me hieres... Mi corazón, cenizas... Mi alma, dormida...

Sensaciones en armonía

Una mirada, un beso, mil caricias, deseo bajo la piel, calor entre las sábanas, sueños en cada pestaña, melodía en cada suspiro, latidos, reloj a deshora, exaltaciones acompasadas, y no tan acompasadas, tú inquieto, yo desesperada, el clímax... En nuestras manos.

lunes, 22 de junio de 2015

#minicuentos

Mentimos con certeza y decimos verdades entre broma y broma.


Eran como el ratón y el gato.
Jugaban a comerse a besos y ahogarse en caricias.


En el momento que supo de su existencia la quiso. Y perdonó todos sus errores antes de cometerlos.


A veces sólo necesitas que te besen las cicatrices para querer de nuevo.


Te regalo mis suspiros, mi aire y mi tiempo.
Los besos, ya los tienes.


Lo más sensato que hizo fue enamorarse de su locura.


Cada vez que miraba el cielo recordaba la profundidad de sus ojos.


No necesitaba espejos cuando podía reflejarse en el ámbar de sus ojos.
Juntos eran metáfora.


Enamorarse del infierno de alguien es algo así como querer de verdad. Y él se enamoró de sus demonios.


El viento se enamoró de la rosa. Todas las mañanas volaba junto a su vera para poder acariciarla.


Cuando crees que han terminado de romperte el corazón aparece alguien que lo convierte en cenizas.


El sol vivía enamorado de la luna pero nunca encontraba el momento para declararse.


Malgastaba el tiempo, perdía la calma pero, merecía la pena, merecía por ella.


La deshojó como a una margarita para saber si lo quería y, acabó consiguiendo lo contrario.


No eres tú, tampoco yo. Somos nosotros, no encajamos.


Su piel iluminaba más que cualquier farola en mitad de la noche.


"Sin poesía no hay ciudad". No hay corazones sin cicatrices.


Le dijeron que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer pero él quiso arriesgar.


Nuestra historia era como la del Principito y su rosa, difícil de comprender.


Esta quimera no atiende a razones ni entiende de héroes o villanos. Atiende a la melodía de su voz, entiende del compás que marca.


Siempre esperaba a mañana pero, ese mañana, nunca llegaba.