A veces
pienso en nosotros.
O
debería decir
en ti,
en mí.
Pero nunca,
nosotros.
Y te preguntarás
por qué.
Siento que escapo
pero tú,
tú no vienes por mí.
Tú decides irte
y esperar
que regrese por ti.
Verás,
ya me he cansado.
Me he cansado de eso.
Estoy harta de escapar
y preguntarás
por qué escapo de ti.
Y no escapo de ti,
huyo
de lo que me haces sentir.
Me siento inútil,
inútil en una relación
que no sé si de verdad
existe.
Me dejas sola,
encerrada en una jaula
llena de rencores,
de lágrimas.
Me siento un pájaro
con las alas rotas.
Me da miedo
mirar tus ojos.
Ya no me ves como antes,
tus miradas son vacías.
Haces
que me hunda
en un pozo sin fondo.
Entonces,
siento claustrofobia.
Siento que soy pequeña,
diminuta.
Es entonces,
cuando me pones
en tu estante de trofeos.
Eso es lo único
que he sido para ti.
Un premio al que consigues
y luego,
desechas.
Te sientes
Don Juan Tenorio.
Pero,
se te olvida algo.
Él
tiene el corazón
en mil pedazos.
Mi corazón
tiene arreglo.
Pero el tuyo,
puede que no.
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