domingo, 8 de marzo de 2015

A versos tú, a versos yo

¿Me quieres?
Qué pregunta más tonta,
sabes que sí.

¿Pero de verdad?
Entiende que yo
solo sé querer de una forma.

¿Y eso cómo es?
Mi amor es sincero, tanto
que llega a doler.

Pero yo no quiero que duela.
Es mi forma de querer.
Si te quiero, es así.

No sé si sonreír
o tan siquiera, alegrarme.
¿Por qué no?

Porque no me gusta doler,
odio que sufras.
No sufro.

¿Ah, no?
Pues claro que no, solo
que me duele quererte tanto.

Pero sigo sin entender,
por qué querer es doler.
Es como arriesgar.

¿Arriesgar?
Si, cada vez que arriesgo
sé que estoy viviendo.

Yo no suelo arriesgar,
me da miedo.
¿Miedo a qué?

A caer,
a lastimarme.
La vida consiste en eso.

¿En qué?
En caer y levantarse,
en lastimarte y seguir.

¿Seguir a dónde?
Donde tú quieras,
al fin del mundo mismo.

¿Y tú quieres ir conmigo?
Claro que quiero,
quiero arriesgar contigo.

Creemos nuestro lema,
nuestra historia.
¿Nuestro lema?

Si, nuestro.
Tuyo y mío.
Me encanta la idea.

Corre, piensa en uno.
Arriesgamos,
luego vivimos.

Amamos
porque vivimos.
Te quiero.

¿De verdad?
Sabes que sí,
ya te lo he dicho.

Escápate conmigo,
vamos lejos.
¿Lejos dónde?

Al fin del mundo,
seamos tú y yo.
Y la carretera.

Y la carretera.
Y la luna.
Y las estrellas.

Seamos todo,
tú y yo.
Una poesía.

¿Una poesía?
Sí, una poesía.
A versos tú, a versos yo.

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