Obviamente no siempre el destiempo es "tú si y yo no", muchas veces puede ser un "tú tan no sé y yo tan que no", o tú tan que si y yo tan no sé".
Lo malo de esto es que los que se encuentran entre el "que no" y el "no sé" no se paran a pensar en que la otra persona sigue viviendo en un "que si, que me encanta, que me alegra los días", y lo que realmente mata no es ni un "si" ni un "no", es un "no sé"; porque la duda mata.
La duda, esa que parece que te está clavando un puñal en la garganta y no te deja respirar, que hace que llegue un punto en que tu cuerpo no consiga que se salten las lágrimas porque ya se ha acabado el depósito que pone "lágrimas". Poco a poco, vives en una ilusión y duda continua, que no sabes a que aferrarte porque está lo que tú esperas que sea y no es, y lo que es y no quieres que sea. Aunque lo peor de todo no es eso, son esas típicas preguntas que tú necesitas que te respondan como un "¿pasa algo?", "¿estamos bien?" y las respuestas sean "no, ¿por qué iba a pasarme algo?" y "claro que estamos bien"; y tú intuyes que si que pasa algo, que claro que no estáis bien pero sigues aferrándote a lo que quieres que sea pero no es.
Sinceramente pienso que si alguien nos rompe el corazón es porque nosotros le damos permiso, porque es una cosa de dos. Nadie puede entrar por tu "puerta" si tú no le dejas entrar. Que el amor es un crimen que no puede realizarse sin cómplices y lo verdaderamente malo es que un día los cómplices se traicionan y se rompe el amor, y no se rompe solo un corazón, se rompen los dos porque cada acto lleva una consecuencia y es ese.
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